Análisis de Quarantine Zone: The Last Check

¿Buscas un simulador médico zombi? Lee nuestro Análisis de Quarantine Zone: The Last Check. Descubre si merece la pena gestionar este caos o si aburre.
Análisis de Quarantine Zone: The Last Check

Te voy a dar un consejo vital antes de que te sumerjas en la lectura de este Análisis de Quarantine Zone: The Last Check: nunca intentes esconder una granada de mano en tu trasero. Puede sonar a una norma de sentido común que no hace falta decir en voz alta, pero tras pasar horas gestionando este puesto fronterizo, he descubierto que los supervivientes del apocalipsis pierden la cabeza (y la dignidad) con tal de colar contrabando.

Esta anécdota, tan absurda como letal, resume perfectamente mis primeras horas a los mandos. Pero, ¿hay juego más allá de las risas nerviosas y las sorpresas desagradables en los escáneres corporales? Si estás buscando información honesta antes de decidir tu compra, has llegado al sitio indicado para saber si este título es la medicina que necesitas o un placebo.

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¿Qué es exactamente Quarantine Zone: The Last Check?

De que trata Quarantine Zone The Last Check

Imagínate que el mundo se ha ido al infierno. Los zombis (o infectados, como prefieras llamarlos) han arrasado con la civilización y tú no eres el héroe de acción que corre con una escopeta. No. Tú eres el tipo que está en la puerta. Eres la última barrera entre la seguridad de un puesto militar y el caos exterior.

En esencia, este juego es un simulador de gestión y triaje médico. Tu trabajo es decidir quién entra y se salva, y quién es «liquidado» (un eufemismo amable para decir ejecutado en un contenedor oscuro). Es una premisa que recuerda inevitablemente al clásico Papers, Please, pero cambiando los pasaportes y la burocracia política por termómetros, estetoscopios y erupciones cutáneas purulentas.

La idea sobre el papel es brillante, tienes el poder de la vida y la muerte en la punta de tu bolígrafo. Sin embargo, como verás a lo largo de este análisis, la ejecución es una mezcla de fascinación mórbida inicial y una rutina que puede desgastar al jugador más paciente.

Jugabilidad de Quarantine Zone: The Last Check

Jugabilidad de Quarantine Zone: The Last Check

La jugabilidad es el núcleo palpitante de este título y se divide en dos grandes bloques: el examen médico (la estrella del show) y la gestión de la base.

El arte del diagnóstico (y de rebuscar en sitios oscuros)

El 95% de tu tiempo lo pasarás en la cabina de control. Los supervivientes llegan en fila, uno a uno, y tu deber es someterlos a un escrutinio total. Al principio, la sensación es tensa y gratificante. Tienes que mirarles a los ojos: ¿están claros? ¿Inyectados en sangre por el cansancio? ¿O tienen ese brillo amarillo ictericio que grita «infección zombi»?

El juego te dota de una serie de herramientas que irás desbloqueando y mejorando. No eres un médico real, pero te sentirás como uno (o como un carnicero con licencia). Usarás martillos para comprobar reflejos, termómetros para la fiebre y, lo más interesante, escáneres tecnológicos.

Aquí es donde el juego brilla en sus primeras horas. Tienes un dispositivo para ver a través de la ropa y buscar marcas de mordeduras o sarpullidos en la piel, y otro para ver literalmente a través de la carne, inspeccionando órganos internos. Es un proceso de «busca las diferencias» muy visual y, admitámoslo, asquerosamente divertido. Ver cómo un pulmón está colapsado o detectar necrosis en el hígado te hace sentir un detective biológico.

Y sí, volvemos a las granadas. Parte de tu trabajo es buscar contrabando. La gente intentará colar de todo, y tendrás que usar tus escáneres para revisar mochilas y cavidades corporales. La primera vez que encuentras un explosivo dentro de alguien, te ríes. La décima, empiezas a cuestionar la inteligencia artificial de los supervivientes.

El sistema de decisiones

Una vez tienes los datos, llega el momento de la verdad. Tienes tres opciones principales:

  1. Aprobar: Si están sanos, pasan al campamento de supervivientes para ser evacuados.
  2. Cuarentena: Si están enfermos (gripe, infecciones normales) pero no son zombis, los apartas para tratarlos y observarlos.
  3. Liquidar: Si tienen el virus Z, los mandas a la muerte.

Aquí surge la fricción. Diagnosticar no siempre es fácil. Unos ojos rojos pueden ser solo irritación o el inicio del fin. Un sarpullido puede ser alergia o la plaga. Si te equivocas y dejas pasar a un infectado, o lo metes en cuarentena con gente sana, se desata el caos y pierdes recursos (y vidas). Esa tensión inicial es fantástica.

La gestión de la base: Una oportunidad perdida

Jugabilidad de Quarantine Zone The Last Check gestion de la base

Si la parte médica es el músculo, la gestión de la base es el esqueleto… pero uno con osteoporosis. Aquí es donde mi Análisis de Quarantine Zone: The Last Check se torna más crítico.

El juego te pide que mantengas la base operativa: comida, combustible para el generador, botiquines, defensas. Suena bien, ¿verdad? El problema es que todo esto se ha simplificado al extremo. En versiones anteriores (demos), tenías que mover físicamente los suministros, lo que añadía una capa de estrés y logística. En la versión final, todo se reduce a hacer clics en un menú.

Recargas el combustible con un botón. Compras comida con otro. No hay sensación de urgencia ni de «gestión real». Puedes resolver todos los problemas de la base en 10 segundos entre paciente y paciente. Esto hace que la jugabilidad se sienta desequilibrada: pasas tanto tiempo examinando que la gestión se convierte en una molestia menor, no en un pilar del juego.

Minijuegos para romper la rutina

Para intentar variar el ritmo, el juego introduce un par de minijuegos:

  • Cirugía de laboratorio: Usas un láser para extraer órganos y estudiar nuevas cepas. Es curioso, pero anecdótico.
  • Defensa con drones: A veces, hordas atacan el perímetro y pasas a controlar un dron para bombardear zombis. Son interrupciones de uno o dos minutos que, aunque se agradecen, no tienen la profundidad suficiente para sostener el juego por sí solas.

Gráficos de Quarantine Zone: The Last Check

Gráficos de Quarantine Zone: The Last Check

Visualmente, el juego cumple con su propósito de ser visceral y un poco perturbador. No esperes un portento gráfico de última generación, pero el estilo artístico funciona muy bien para lo que el juego intenta transmitir: suciedad, enfermedad y decadencia.

El diseño de los «pacientes» es variado hasta cierto punto. Lo más destacable es el sistema de capas. Poder ver la ropa, luego la piel con sus tatuajes y heridas, y finalmente los órganos internos y el esqueleto, está muy bien conseguido. Los efectos visuales de las enfermedades —pústulas, verrugas, órganos ennegrecidos— tienen ese factor «asco» que busca el juego. Te hacen arrugar la nariz, lo cual significa que el diseño gráfico está haciendo su trabajo de inmersión.

Sin embargo, hay un «pero» importante. A medida que avanzas, los modelos y los síntomas empiezan a repetirse. Verás la misma cara con la misma expresión de enfado, o el mismo sarpullido genérico una y otra vez. En un juego que te pide que te fijes en los detalles, la falta de variedad visual a largo plazo rompe un poco la magia.

La interfaz de usuario es funcional y diegética en su mayor parte (las pantallas de los escáneres), lo cual ayuda a mantenerte dentro del rol de inspector. Todo se ve desgastado, militar y utilitario.

Sonido de Quarantine Zone: The Last Check

El apartado sonoro es un acompañante sutil pero necesario. No vas a encontrar una banda sonora épica que recuerdes por años, pero el diseño de sonido ambiental es clave para el diagnóstico.

Aquí es donde tienes que afinar el oído. La tos de un paciente puede darte pistas: ¿es una tos seca de fumador o el estertor húmedo de la infección zombi? La respiración agitada, los quejidos… El juego te obliga a escuchar.

Los efectos sonoros de las herramientas, el zumbido del escáner, el golpe seco del sello sobre los documentos y el sonido de las armas en la distancia crean una atmósfera opresiva. Te sientes en un búnker.

Sin embargo, al igual que con los gráficos, la repetición juega en su contra. Las líneas de diálogo (si las hay o son sonidos guturales) y los efectos de los síntomas terminan siendo un bucle que, tras 6 o 7 horas, tu cerebro empieza a ignorar automáticamente.

Dificultad de Quarantine Zone: The Last Check

¿Es difícil el juego? Sí y no. La curva de dificultad es interesante al principio.

Durante la primera hora, cometerás errores. Mandarás a la muerte a alguien con un simple resfriado (lo siento, amigo) o dejarás pasar a alguien que convertirá el campamento en un buffet libre de cerebros. Aprender a diferenciar los matices de los síntomas es el verdadero reto. Hay erupciones cutáneas que se parecen muchísimo entre sí, y distinguir unos ojos inyectados en sangre por falta de sueño de unos por infección requiere atención.

Sin embargo, una vez que entiendes el patrón y desbloqueas las herramientas avanzadas, la dificultad cae en picado. Con el escáner de órganos y el de piel, el juego se convierte en una tarea mecánica:

  1. Escanear piel.
  2. Escanear órganos.
  3. Comparar con la lista.
  4. Sellar.

El desafío deja de ser intelectual y se convierte en una prueba de paciencia. La gestión de la base, al ser tan simple, no añade dificultad real, solo una tarea más en la lista de «cosas por hacer». No sientes que te falten recursos desesperadamente como en otros juegos de supervivencia; simplemente sientes que tienes que hacer clic en «comprar combustible» para que el juego te deje seguir.

Duración y Rejugabilidad de Quatentine Zone: The Last Check

Duración y Rejugabilidad de Quatentine Zone: The Last Check

Si estás leyendo este Análisis de Quarantine Zone: The Last Check buscando un juego que te dure meses, tengo que ser honesto contigo: probablemente no sea este.

La campaña se puede terminar en menos de 12 horas. Y lo que es peor, es probable que tu paciencia se agote antes de que lleguen los créditos. Yo sentí que había visto todo lo que el juego tenía para ofrecer hacia la mitad de la partida. La falta de evolución en las mecánicas y la repetitividad de los casos hacen que el tramo final se sienta más como un trabajo que como un juego.

No hay una narrativa profunda ramificada que te invite a rejugarlo para ver «qué hubiera pasado». Es una experiencia lineal en su bucle jugable.

¿Vale la pena jugar a Quarantine Zone: The Last Check?

Llegamos al final de este Análisis de Quarantine Zone: The Last Check. Mi veredicto es mixto, con un sabor agridulce.

El juego tiene una base conceptual fantástica. La idea de ser el filtro médico en un apocalipsis, tener que mirar dentro de las personas (literalmente) y tomar decisiones de vida o muerte, es potente. Las primeras horas son genuinamente entretenidas, descubriendo enfermedades, usando los gadgets y, sí, encontrando granadas en lugares inconfesables.

Pero el juego tropieza en su propia ambición de ser un simulador de gestión. Al simplificar tanto la gestión de la base y no ofrecer suficiente variedad en los diagnósticos o eventos aleatorios, la experiencia se vuelve plana rápidamente. Es como un chicle con un sabor muy intenso al principio que se vuelve insípido a los diez minutos.

  • Premisa original y atractiva (tipo Papers, Please pero médico/gore).
  • El sistema de escaneo de órganos y piel es visualmente satisfactorio.
  • La tensión inicial de no saber si estás condenando a un inocente.
  • Extremadamente repetitivo a medio plazo.
  • Gestión de base superficial y «menu-dependiente».
  • Poca variedad de síntomas y modelos de personajes.
  • Duración corta para el género de gestión.

Nota del análisis de Quarantine Zone: The Last Check

Nota del análisis de Quarantine Zone: The Last Check

Llegamos al final de la revisión y es hora de ser francos. Quarantine Zone: The Last Check es un título con una premisa excelente que se queda a medio gas en la ejecución. Tiene ideas brillantes, como el sistema de triaje y la tensión visual de buscar infecciones, pero falla en mantener el interés a largo plazo debido a una gestión de base demasiado simple y una repetición de mecánicas que agota.

Si te gustan los juegos de simulación médica, el gore y la temática zombi, y lo encuentras a un precio reducido, puede darte un par de tardes de entretenimiento curioso. Pero si buscas un desafío de gestión profundo que te mantenga pegado a la silla durante semanas, quizás debas seguir buscando en otro puesto de control.

Hemos recibido una clave de Quarantine Zone: The Last Check gracias al equipo de Devolver Digital.

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