El Brujo de Diablo IV está completamente roto y va a dominar la temporada

El Brujo de Diablo IV es la clase más rota de Lord of Hatred. Te cuento por qué barre hordas y jefes en segundos y arrasa en el meta.
El Brujo de Diablo IV está completamente roto y va a dominar la temporada

Llevo pocos días con la expansión Lord of Hatred y ya tengo claro que el Brujo de Diablo IV está absolutamente roto. No es una sensación pasajera ni un caso aislado: cualquiera que haya tocado la clase un par de horas lo nota. Blizzard prometió un «maestro del conocimiento prohibido» capaz de doblegar al Infierno y, oye, se han pasado de generosos. El Brujo no doblega al Infierno, lo convierte en una apisonadora portátil que pasa por encima de todo lo que se le ponga delante.

Y lo más curioso es que ni siquiera hace falta tener una build optimizada para darse cuenta. Con las habilidades base, en niveles intermedios y sin equipo mítico, ya estás barriendo pantallas enteras como si nada.

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Por qué el Brujo es la clase más rota de Lord of Hatred

Por qué el Brujo es la clase más rota de Lord of Hatred

El truco está en cómo se acumulan sus invocaciones y cómo se solapan los tiempos. El Brujo no es un nigromante con esqueletos pasivos; es un invocador activo que va lanzando demonios al campo de batalla mientras tú sigues atacando con habilidades principales. El resultado es que tienes tres o cuatro fuentes de daño funcionando a la vez, y todas pegan fuerte.

Las habilidades que estoy usando y que convierten al Brujo en una bestia son las siguientes:

  • Comandar a los caídos: habilidad básica que invoca un lunático que carga y explota. Genera cólera y, con modificadores, se divide en minilunáticos que siguen haciendo daño. Hasta lo «básico» pega como un camión.
  • Garras pavorosas: la principal de daño de sombra. Lanza hasta ocho garras encadenadas con bonus acumulativos del 30% por garra. Es la habilidad de spam que limpia enemigos en segundos.
  • Despojo torturado: invoca un demonio que provoca y atrae todo el agro. Funciona como tanque mientras tú haces lo tuyo desde detrás.
  • Aliento infernal: una cabeza demoníaca que escupe fuego durante 7 segundos. Daño constante de área sin tener que estar pendiente.
  • Maligno de Abadón (definitiva): invocas un demonio enorme durante 15 segundos que pega 436 de daño por golpe. Es la bomba nuclear del kit.
  • Sigilo de invocación: y aquí está la trampa. Creas un ritual en el suelo que extiende la duración de tus invocaciones. Si lo pones encima del Maligno de Abadón, ese demonio gigante se queda mucho más tiempo barriendo la zona.

Cómo se rompe el juego con el combo del Brujo

Cómo se rompe el juego con el combo del Brujo

La rotación que estoy usando es ridículamente sencilla y funciona contra hordas y contra jefes. Tiro el Despojo torturado para que el demonio se lleve todo el agro, suelto el Aliento infernal para presión constante de fuego, invoco al Maligno de Abadón en mitad del grupo y, justo encima, planto el Sigilo de invocación para extender su duración.

A partir de ahí, solo tengo que mantener Garras pavorosas para ir generando daño de sombra mientras todo lo demás trabaja por mí. Los enemigos caen antes de poder reaccionar y los jefes pierden una barra de vida brutal en los primeros segundos del encuentro. Es esa sensación de «esto no debería estar pasando» que solo aparece cuando una clase está claramente por encima del resto.

¿Qué pasa con el resto de clases ahora que llega el Brujo?

Aquí es donde creo que Blizzard tiene un problema. El Paladín, que es la otra clase nueva, está bien diseñado pero se queda corto en comparación. El Bárbaro, el Druida o el Hechicero, que ya estaban algo descompensados respecto al Nigromante, ahora directamente parecen otro juego. La diferencia de potencia es notoria, y eso en una temporada recién estrenada se nota mucho en las elecciones de la comunidad.

Espero un nerf en algún parche cercano, sí o sí. Lo que no tengo claro es si tocarán las invocaciones, el Sigilo de invocación (que es donde está el escalado bestia) o directamente los modificadores de las habilidades de archidemonio. Apostaría por lo segundo, pero a saber.

Mi veredicto del Brujo en Diablo IV Lord of Hatred

Mi veredicto del Brujo en Diablo IV Lord of Hatred

Aunque esté roto, el Brujo es exactamente lo que Diablo IV necesitaba. Es divertido, es satisfactorio, y la fantasía de poder está completamente cumplida. No hay nada mejor en un ARPG que sentir que tu personaje es una máquina imparable, y eso es lo que ofrece la clase ahora mismo.

Lord of Hatred es, con diferencia, la mejor expansión que ha recibido el juego, y el Brujo es su mejor argumento de venta. Si dejaste Diablo IV después de la campaña base o de Vessel of Hatred, este es el momento de volver. Aunque caiga un parche correctivo en dos semanas, la experiencia de jugar al Brujo en estado puro merece la pena. Pocas veces una clase nueva ha llegado tan fuerte y tan bien ejecutada a un ARPG triple A.

¿Habéis probado ya al Brujo o estáis esperando a que llegue el primer parche para decidiros?

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