Llevaba cuatro horas de juego y todavía no había podido crear a mi propio personaje. Cuatro horas de cinemáticas, tutoriales y diálogos de presentación jugando con un avatar genérico, antes de que el juego me dejara sentarme por fin en el menú de creación y darle forma a quien iba a acompañarme el resto de la aventura. Y ahí, sentado frente a la pantalla, pensé algo que se repetiría muchas veces durante las siguientes semanas: «esto tiene un potencial brutal, pero alguien se ha quedado a medias en algo importante».
Eso es exactamente lo que vas a encontrar en este Análisis de Echoes of Aincrad, un juego que me ha enamorado y decepcionado a partes iguales, y no exagero cuando digo que pocas veces había sentido una montaña rusa emocional tan marcada jugando a un mismo título. Mi tesis es sencilla, aquí hay mimo real en ciertos apartados, y dejadez absoluta en otros que deberían haber sido prioritarios.
Si sigues leyendo vas a descubrir por qué la banda sonora me ha robado el corazón, por qué el diseño de mundo tiene un nivel de detalle que sorprende, y por qué los mapas lineales y la ausencia de otros jugadores rompen por completo la premisa de la historia. También te cuento cómo rinde técnicamente en PC, si merece la pena frente a otros juegos similares, y te doy mi nota final justificada.
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Historia de Echoes of Aincrad explicada sin spoilers ¿engancha de verdad?

La premisa de partida es de las que enganchan sin esfuerzo. Miles de jugadores atrapados dentro de un juego de realidad virtual, sin posibilidad de desconectar, sabiendo que si mueres dentro, mueres fuera. Es un planteamiento que ya funcionó en su día y que aquí se vuelve a explotar con un elenco de personajes nuevo, sin depender constantemente del protagonista de siempre.
Y esa decisión narrativa me parece un acierto. Te presentan a un grupo de novatos, con una química que se construye poco a poco, y durante las primeras horas sientes que estás viviendo tu propia aventura dentro de ese mundo virtual, no la de otro. Hay calidez en esas escenas iniciales, hay un cuidado por hacerte sentir parte de un grupo antes de lanzarte al peligro real.
El problema aparece cuando la trama empieza a chocar con su propia premisa. Se supone que hay miles de personas encerradas junto a ti, luchando por sobrevivir en el mismo mundo. Pero según avanzas, la sensación es la contraria, estás solo. No te cruzas con otros jugadores explorando, no ves rastros de esa supuesta multitud desesperada por escapar. Y eso, narrativamente, es una contradicción que cuesta pasar por alto cuanto más avanza la historia.
El ritmo, además, se resiente por decisiones de diseño que analizaré más adelante en el apartado de jugabilidad. Hay tramos donde la historia se estanca, no porque los diálogos sean malos, sino porque el propio mundo no acompaña esa urgencia constante que debería sentirse en un escenario de vida o muerte.
Con todo, hay momentos concretos que sí se quedan contigo. Ciertas revelaciones, ciertos giros relacionados con el misterio que envuelve a tu grupo de personajes, están bien planteados y se benefician de un guion que sabe cuándo soltar la información importante. No es una historia perfecta, pero tiene alma, y eso hoy en día no es poco.
Lo que me habría gustado ver es una historia que se atreviera más a mostrar las consecuencias de tener miles de personas atrapadas simultáneamente. Ese vacío se siente, y personalmente creo que es la mayor oportunidad perdida de todo el argumento.
Jugabilidad de Echoes of Aincrad ¿es divertida o se vuelve repetitiva?

Aquí está el gran contraste del juego, y por eso este apartado es el más largo del análisis. Porque cuando el combate fluye, Echoes of Aincrad brilla. Pero cuando toca moverte por el mapa, la experiencia se apaga casi por completo.
Empecemos por lo bueno. El sistema de combate tiene un peso agradable, los ataques ligeros y pesados se combinan bien, y el parry tiene esa ventana de tiempo que te obliga a estar atento de verdad, no a machacar botones sin más. Cuando conectas un contraataque perfecto tras esquivar en el último instante, la sensación de logro es real. Ahí sí sentí que el estudio había puesto cuidado en pulir cómo se siente golpear y ser golpeado.
La progresión también tiene su punto, subir de nivel te da puntos claros para invertir, las habilidades de arma añaden variedad visual y estratégica, y experimentar con diferentes tipos de armas se siente gratificante sin penalizarte por cambiar de opinión. Recuerdo pasar una tarde entera solo probando combinaciones de habilidades con la espada a dos manos, sintiendo que ese tiempo estaba bien invertido.
Pero entonces llega el momento de moverte por el mundo, y ahí todo se derrumba. Los mapas son completamente lineales, vacíos y, seamos sinceros, aburridos de recorrer. No hay margen para explorar, no hay premio por curiosear, no hay esa sensación de «¿qué habrá si voy por aquí?» que tanto engancha en otros RPGs de mundo abierto. Simplemente sigues el camino marcado, sin más.
Y esto no sería tan grave si no fuera porque la narrativa te vende una premisa de mundo enorme, peligroso, lleno de posibilidades. La realidad jugable es la contraria, un pasillo con paredes invisibles disfrazado de campo abierto. Cada vez que intentaba desviarme un poco de la ruta principal, el juego me devolvía al camino como si me recordara «aquí no hay nada para ti».
A eso hay que sumarle que los enemigos y jefes se repiten muchísimo más de lo que deberían. Muchos minijefes son versiones más grandes o reskins de monstruos normales, y hay tramos donde combates contra el mismo tipo de jabalí una y otra vez, cambiando solo el escenario de fondo. Es una lástima, porque el sistema de combate en sí tiene chispa de sobra para sostener enemigos más variados.
Y aun con todo esto, quiero ser honesto, me he divertido jugándolo. El combate tiene el peso suficiente para hacer que incluso pelear contra el enemigo número quince de la misma especie se sienta satisfactorio a nivel mecánico. El problema no es que sea aburrido de jugar, es que se vuelve repetitivo por decisiones de diseño que no acompañan a un sistema de combate que sí está cuidado.
Sumado a esto, la ausencia total de otros jugadores en el mundo mientras exploras es algo que rompe la experiencia de forma constante. Cada vez que entraba en una nueva zona esperando encontrarme con algún grupo, alguna señal de que había más gente atrapada como mi personaje, me topaba con el mismo silencio. Es un detalle que, cuanto más lo piensas, más pesa en la experiencia general.
Otro punto que me habría gustado distinto es la creación de personaje desde el minuto uno. Esperar varias horas de tutoriales antes de poder siquiera crear tu propio avatar es una decisión de diseño que no beneficia a nadie, y que además contradice el espíritu de personalización que el propio juego promociona en su marketing.
Echoes of Aincrad en PC rendimiento FPS y problemas técnicos

En el apartado técnico, jugando en PC, el rendimiento general se mantiene estable en la mayoría de situaciones, con tasas de fotogramas sólidas durante el combate, que es donde realmente importa que no haya tirones.
Los tiempos de carga son correctos, sin esperas que rompan el ritmo de las sesiones de juego. Gráficamente, el diseño artístico compensa cualquier carencia técnica, los escenarios tienen una dirección de arte cuidada que ayuda a disimular texturas más simples en según qué zonas.
Donde sí hay que ser crítico es en la comunidad de jugadores en plataformas como Steam, donde las quejas son constantes y variadas. Bugs puntuales, problemas de optimización en configuraciones concretas, y sensación general de que el pulido técnico no ha recibido el mismo cariño que otros apartados del juego.
En cuanto al sonido, aquí no hay pega alguna. La banda sonora, ya mencionada, está grabada con una calidad notable y se integra perfectamente con la ambientación de cada zona, siendo probablemente el aspecto técnico mejor resuelto de todo el juego.
Vale la pena Echoes of Aincrad si te gustan los juegos basados en anime

Esta es la pregunta que de verdad importa si estás pensando en comprarlo, ¿merece la pena dentro del género de los juegos basados en anime? Y aquí la respuesta es más matizada de lo que parece.
Los juegos ambientados en el universo del anime que representa suelen quedarse en el aprobado justo, correctos pero nunca sobresalientes, y Echoes of Aincrad no rompe esa tendencia. Lo interesante aquí es que da un paso adelante que otros títulos del género no se atrevían a dar, construir una historia propia con un elenco original en lugar de repetir la trama que ya conoces de memoria.
Si comparamos con otros action-RPG recientes del género, como Code Vein 2, la fórmula de elegir un único compañero de batalla se queda algo corta frente a lo que otros juegos con licencia similar ofrecían antes, permitiéndote formar equipos de tres o cuatro personajes. Aquí se ha simplificado, y se nota en el ritmo de ciertos combates donde echas en falta más apoyo táctico.
Dicho esto, si lo que buscas es un mundo abierto real, con exploración libre y sorpresas en cada esquina, ningún juego de este estilo basado en anime te lo va a dar todavía, y Echoes of Aincrad tampoco es la excepción. Pero si lo que valoras es un combate con más profundidad de la habitual en el género y una historia que no depende por completo del protagonista original, aquí sí hay una propuesta que merece que le des una oportunidad.
Mi recomendación honesta, si ya te decepcionaron otros juegos de este universo por sentirte un simple espectador de la trama, este título te va a sorprender para bien en ese aspecto concreto. Si lo que buscas es que por fin un juego de este estilo se atreva con un mundo grande y vivo, la espera continúa.
Nota final de Echoes of Aincrad ¿a qué tipo de jugador convence?
Termino este Análisis de Echoes of Aincrad con sentimientos encontrados, y creo que eso es precisamente lo más honesto que puedo transmitir. Hay mimo real en la banda sonora, en el diseño de mundo, en pequeños detalles que demuestran que detrás hay gente que quería hacer algo bonito.
Pero también hay cojeras que pesan demasiado, unos mapas lineales que traicionan la propia premisa del juego, la ausencia de otros jugadores en un mundo que se supone abarrotado de gente atrapada, y una espera absurda antes de poder disfrutar de tu propio personaje.
Este es un juego pensado para quien disfruta del combate táctico y no le importa que la exploración sea prácticamente inexistente. Si buscas un mundo vivo y libre, vas a salir decepcionado. Si buscas una banda sonora que te acompañe y un sistema de combate con chispa, aquí encontrarás algo digno.
Echoes of Aincrad
"Echoes of Aincrad es la prueba de que tener buenas ideas no basta si luego no te atreves a llevarlas hasta el final."
Duración: 25/35 horas.
Pros
Banda sonora muy trabajada.
Combate con peso, parry y contraataques satisfactorios.
Jugabilidad cuidada y satisfactoria...
Contras
pero muy repetitiva al poco tiempo de jugar.
Zonas abiertas lineales y vacías.
No hay otros jugadores en el mundo.
Enemigos y jefes reciclados constantemente.