Análisis de Will: Follow the Light – Cuando el mar lo tiene todo excepto el rumbo

Análisis de Will: Follow the Light, el walking simulator de navegación que tiene alma pero se pierde en el camino.
Análisis de Will: Follow the Light – Cuando el mar lo tiene todo excepto el rumbo
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Will lleva su pequeño velero en medio de una tormenta brutal. El viento sacude la pantalla, la lluvia borra el horizonte y tú, sin saber muy bien por qué estás ahí, tienes que sobrevivir. Es el mejor momento del juego. Y dura diez minutos.

Este es el Análisis de Will: Follow the Light, un juego que tiene una idea genuinamente bonita debajo de todo, la soledad del mar, el duelo, los faros, pero que no sabe cómo sostenerla durante las horas que siguen a esa apertura. La tesis es sencilla: hay un juego muy bueno atrapado dentro de uno mediocre, y el mediocre gana casi siempre.

Si sigues leyendo vas a entender exactamente por qué esto frustra tanto, qué momentos merecen la pena de verdad y para qué tipo de jugador tiene sentido aguantar hasta el final.

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Cómo es la historia de Will: Follow the Light y si realmente engancha

Cómo es la historia de Will: Follow the Light y si realmente engancha

Will es un farero. Su hijo y su padre han desaparecido tras un corrimiento de tierras. Él estaba en el mar cuando ocurrió, y eso le come por dentro. Esa es la premisa, y sobre el papel funciona: duelo, culpa, familia, aislamiento. Territorio fértil para una historia que te deje algo.

El problema es la ejecución del ritmo narrativo. La apertura en la tormenta no te explica nada de Will, y eso es bueno. La desorientación funciona. Pero en lugar de usar ese impulso para ir alternando entre el presente y el pasado, el juego te mete directamente en un flashback de casi una hora trabajando en el faro. Y ya no sales de ahí hasta casi el final.

Esa estructura apaga la tensión que tanto le costó construir en los primeros minutos. Yo quería saber qué había pasado con su familia, pero el juego me pedía que leyera instrumentos meteorológicos y los comunicara por radio. Que conste: esa parte del faro tiene su encanto. Da una sensación de inmersión que no esperaba, ese «así funciona esto de verdad» que pocas veces experimentas en un videojuego. Pero dura demasiado, y cuando la historia retoma el protagonismo, el salto emocional no está bien preparado.

Los personajes secundarios son el gran problema de la narrativa. La ciudad por la que deambula Will está llena de NPCs con conversaciones que resultan extrañas, casi inquietantes en el mal sentido. No es una incomodidad buscada como en un juego de terror psicológico. Es simplemente que las interacciones se sienten escritas sin mucha convicción, como si el equipo hubiera dedicado toda su energía al mundo marino y al faro, y luego improvisado el resto.

El payoff emocional llega. Hay momentos que funcionan, que te recuerdan por qué estás ahí. La historia de Will y su familia tiene peso, y hay escenas donde el juego te llega de verdad. Pero el camino hasta ellas es demasiado irregular, y muchos jugadores habrán desconectado antes de llegar.

Cómo es la jugabilidad en Will: Follow the Light y si es divertida o repetitiva

Cómo es la jugabilidad en Will: Follow the Light y si es divertida o repetitiva

Navegar es lo mejor que tiene este juego. Cuando estás en el velero, con el viento en contra y el cielo amenazante, hay algo que funciona a nivel puramente sensorial. Los gráficos del mar y las tormentas son genuinamente bonitos, y ese momento de calcular la ruta entre islas con el clima en contra tiene una tensión tranquila que engancha.

Lo cual hace aún más frustrante que el juego te ofrezca saltarte los trayectos. La navegación es el corazón del juego, el momento donde todo cobra sentido, y puedes omitirla con un botón. Yo casi nunca lo hice, precisamente porque era lo único que me mantenía presente, pero que esa opción exista dice mucho sobre la falta de confianza del juego en sí mismo.

En tierra la cosa cae en picado. Moverte por los espacios se siente torpe desde el primer momento: hay una ligera rigidez en los controles que nunca desaparece. Cuando el juego te pide arrastrar cajas, operar maquinaria o interactuar con el entorno de maneras más complejas, esa torpeza se vuelve molesta. No es que el puzle sea difícil, la mayoría son bastante sencillos, es que el acto físico de resolverlos no resulta satisfactorio.

Hay una linterna que puede cambiar de color para revelar puntos de interés. Es una idea genuinamente chula, y cuando aparece piensas «aquí viene algo interesante». Luego resulta que también necesita cargarse, por algún motivo, lo que añade una capa de gestión que no aporta tensión, solo ralentiza.

Las misiones de recado se extienden más de lo necesario. La ciudad no tiene suficiente personalidad para justificar tanto tiempo en ella, y los trayectos a pie entre objetivos son largos y vacíos. Contrasta brutalmente con la concisión del faro y la riqueza del mar.

Qué tal funciona técnicamente Will: Follow the Light en PC

Qué tal funciona técnicamente Will: Follow the Light en PC

En PC el juego rinde de forma correcta sin ser destacable. No hay problemas graves de rendimiento ni bugs que rompan la experiencia, lo cual es de agradecer en un título de estas características.

Los gráficos son el punto más alto técnicamente. Los entornos costeros, las tormentas y el mar en movimiento tienen una calidad visual que sorprende para el tamaño del proyecto. Cuando el sol pega en el agua o una tormenta cubre el horizonte, la dirección artística hace su trabajo con mucha solvencia.

La música acompaña bien, con una banda sonora que refuerza la soledad y el peso emocional sin resultar intrusiva. Es discreta en el buen sentido.

Donde flojea más es en la animación de personajes y en las interacciones de los NPCs, que tienen una calidad visual notablemente inferior al resto del juego. Esa inconsistencia hace que las escenas en la ciudad se sientan aún más extrañas de lo que ya son por el guion.

Los tiempos de carga son cortos y las transiciones entre zonas no suponen ningún problema técnico, aunque narrativamente sí chirríen.

Vale la pena Will: Follow the Light si te gustó What Remains of Edith Finch

Vale la pena Will: Follow the Light si te gustó What Remains of Edith Finch

Si Edith Finch te llegó, la comparación es útil pero hay que matizarla mucho. Ambos son juegos sobre familia, pérdida y exploración de un pasado doloroso. Ambos apuestan por la atmósfera sobre la mecánica. Pero Edith Finch tiene una precisión quirúrgica en cada secuencia que Will: Follow the Light no alcanza.

Edith Finch no tiene momentos muertos. Cada habitación, cada historia, tiene una razón de ser y una duración exacta. Will: Follow the Light tiene momentos brillantes, pero también tramos que agotan la paciencia.

Si disfrutaste de A Short Hike por la relajación y la sensación de lugar, o de Alba: A Wildlife Adventure por ese ritmo tranquilo y el amor por los entornos naturales, aquí vas a encontrar cosas que te gusten. Especialmente en el mar.

Si lo que buscas es un walking simulator con impacto emocional sostenido y narrativa bien ejecutada de principio a fin, este no es tu juego.

Opinión final y nota del Análisis de Will: Follow the Light

Will: Follow the Light es un juego que me da pena no poder recomendar con más convicción. Hay algo ahí dentro que merece existir: la soledad del mar, la rutina del farero, el peso de buscar a tu familia sabiendo que puede que ya no estén. Cuando el juego se calla y deja que el viento y el agua hablen, se acerca a algo especial.

Pero no aguanta ese nivel. La historia pierde su ritmo demasiado pronto, los controles te recuerdan constantemente que estás jugando a algo que no termina de funcionar, y la ciudad por la que pasas demasiado tiempo no tiene la entidad suficiente para justificar su presencia.

Es para jugadores muy pacientes que disfrutan del walking simulator más contemplativo, que no necesitan que cada minuto les dé algo, y que sean capaces de quedarse con los momentos buenos aunque los malos sean frecuentes. No es para quien busca fluidez narrativa ni para quien espera que la jugabilidad esté a la altura de las ideas.

Hemos jugado al juego gracias a una clave proporcionada por su equipo.

6Bien
Análisis

Will: Follow the Light

"Bonito por fuera, roto por dentro. El mar merece más."

PC (Analizada)PS5XBOX Series X/S

Duración: 5/7 horas.

Pros

La navegación a vela es atmosférica y visualmente preciosa.

El diseño de entornos costeros transmite una soledad real y bien construida.

La música y la atención al detalle narrativo demuestran amor por el proyecto.

Contras

El ritmo es un desastre, largas secciones de recados vacíos que matan la tensión.

Los controles se sienten torpes, sobre todo al interactuar con objetos.

Las transiciones entre escenas son tan abruptas que nunca sabes si lo que ves es real o delirio.

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