Los shooters de extracción llevan tiempo siendo el género favorito de estudios grandes y pequeños que quieren meterse en el multijugador, y SAND: Raiders of Sophie llega con una idea que le da un giro interesante a la fórmula. Hologryph y TowerHaus, los estudios detrás del juego, se han preguntado qué pasaría si en lugar de mandarte a explorar a pie, te dieran un mech entero para hacerlo. Y ese punto de partida es lo más interesante que tiene el juego ahora mismo.
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ToggleQué es SAND: Raiders of Sophie

El juego te lleva a Sophie, un planeta desértico que ha caído en desgracia. Como saqueador, montas en tu propio Trampler, que es como llaman aquí a tu mech personalizado, y sales a explorar en busca de recursos. Puedes encontrar desde armas y munición hasta materiales para mejorar tu máquina, e incluso cañones enteros que le puedes acoplar. Como en cualquier extraction shooter que se precie, otros jugadores también andan rondando por el mapa buscando lo mismo que tú, así que la tensión está asegurada.
Cómo funciona el Trampler en SAND: Raiders of Sophie

Aquí está la gracia del asunto. El Trampler es ruidoso, ocupa mucho espacio y si dejas el motor encendido, suelta un humo negro que se ve desde lejos con unos simples prismáticos. Si quieres pasar desapercibido, vas a tener que estar apagando y encendiendo el motor todo el rato en cuanto sospeches que hay alguien cerca.
La idea recuerda bastante a lo que hace Sea of Thieves con sus barcos. El Trampler es tan grande que manejarlo tú solo es un lío, así que el juego empuja claramente a que vayas con amigos. Uno lleva las armas, otro se encarga del mantenimiento, otro navega y otro conduce. Cuando juegas en grupo y todo encaja, SAND: Raiders of Sophie engancha de verdad.
Se puede jugar solo a SAND: Raiders of Sophie

Aquí es donde el juego se pone cuesta arriba. SAND no está pensado para solitarios. Existe la opción de buscar partida y, con tiempo y paciencia, puedes montarte un Trampler que no te obligue a estar corriendo todo el rato para tareas básicas de mantenimiento. El problema es que para llegar a eso necesitas más recursos de los que tienes al principio, así que las primeras expediciones te tocará hacerlas con máquinas pensadas para tres personas o más.
El menú de personalización del Trampler es, de hecho, uno de los puntos fuertes del juego. Tiene mucho detalle y te deja decidir dónde y cómo colocar cada pieza. Pero si lo tuyo no es toquetear menús y prefieres coger un Trampler ya hecho y salir a jugar, esta parte se te puede hacer cuesta arriba, porque el juego está diseñado pensando en que ajustes tu máquina constantemente entre expedición y expedición.
Cómo es el mapa y los gráficos de SAND: Raiders of Sophie
Las expediciones son largas. La primera que hice me llevó casi una hora entera, y aunque hay algo de emoción en lograr extraer con el botín a salvo, el ritmo general del juego no ayuda mucho a mantener esa tensión todo el rato.
El mapa es enorme, ya que los Tramplers están pensados para cubrir grandes distancias rápido, sobre todo si les metes mejoras al motor. El problema es que buena parte de ese mapa está vacío. Puede que veas una pelea PvP a lo lejos o que acabes metido en una, pero son momentos escasos. La mayor parte del tiempo la pasas mirando el horizonte con los prismáticos o consultando el mapa.
Visualmente el juego es un poco irregular. Hay estampas bonitas, sobre todo cuando el planeta Júpiter ocupa buena parte del cielo, pero al ser todo desierto, la variedad de escenarios brilla por su ausencia. Después de un par de partidas, la sensación es que si has visto una zona de arena, las has visto todas.
Qué problemas tiene SAND: Raiders of Sophie en acceso anticipado

El acabado general todavía deja bastante que desear. Los enemigos controlados por la IA, llamados Upiórs, tienen animaciones bastante toscas que no transmiten el mal rollo que debería dar un zombi, sino más bien torpeza. Moverte a pie tampoco es cómodo, porque muchas veces no sabes si un saliente es lo bastante bajo como para saltar. Las armas tampoco se sienten bien al dispararlas, y el juego no te avisa de lo mucho que puede variar el retroceso de cada una.
Hay más cosas sueltas que fallan. La más llamativa es el daño por caída, que parece no existir la mayor parte del tiempo, ya que pude saltar libremente desde mi Trampler o desde lo alto de un fuerte sin problema. Sin embargo, una torre en concreto resultó ser demasiado alta, y ahí sí que morí en el acto, siendo el único caso de daño por caída que me encontré en toda la partida. A eso se suman detalles menores, como ver a través de las paredes de algunos edificios o Upiórs atascados en la textura de una puerta mientras intentaban atacarme.
Hay que tener en cuenta que SAND: Raiders of Sophie está en acceso anticipado y los desarrolladores tienen planeado meterle bastante contenido más adelante. Ahora mismo, sin embargo, el juego se siente sorprendentemente soso pese a tener una idea tan buena como la de los mechs. Entre los fallos técnicos, la falta de pulido y un mapa que no tiene gran cosa que ofrecer, cuesta recomendarlo tal como está hoy.
¿Te animarías a probar SAND: Raiders of Sophie ahora en acceso anticipado o prefieres esperar a que le metan más contenido?