Voy a decirlo sin demasiadas vueltas. Sí, creo que vale la pena jugar a Prelude Dark Pain. No porque venga a revolucionar el género de la noche a la mañana, sino porque hace algo que muchos RPG tácticos han ido perdiendo por el camino. Confía en el jugador. Confía en que vas a pensar, en que vas a experimentar y en que no necesitas que el juego te lleve de la mano durante veinte horas. Puede parecer una tontería, pero después de jugar tantos títulos que prácticamente se completan solos, encontrarte con uno que te obliga a usar la cabeza es casi tan raro como encontrar una partida online sin alguien escribiendo «ez» después de ganar por los pelos.
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Toggle¿Vale la pena jugar a Prelude Dark Pain si te gustan los RPG tácticos?

Para mí, la respuesta es un sí bastante claro. Si disfrutas montando estrategias, buscando sinergias entre personajes y dándole vueltas a un combate antes de mover una sola unidad, aquí hay mucho que rascar.
Lo que más me gusta es que las decisiones importan. No sientes que cualquier combinación vaya a funcionar porque el juego ya se encargará de equilibrarlo todo. Hay combates que salen bien porque has preparado un buen plan y otros que salen fatal porque te has venido arriba demasiado pronto. Y sinceramente, prefiero mil veces eso a ganar simplemente por tener un nivel más alto que el enemigo.
Es el tipo de juego que consigue que, cuando pierdes, quieras volver a intentarlo en lugar de apagar el ordenador con cara de pocos amigos.
Prelude Dark Pain demuestra por qué el combate sigue siendo lo más importante

Muchas veces parece que un RPG necesita un mapa gigantesco, cincuenta sistemas distintos y una lista infinita de actividades para justificar su precio. Luego llega la hora de combatir y todo consiste en repetir el mismo patrón durante treinta horas.
Aquí me ha pasado justo lo contrario. El combate es el auténtico protagonista, y eso hace que el resto del juego tenga sentido. Cada personaje aporta algo diferente y cambiar una pieza del equipo puede obligarte a replantear por completo tu estrategia.
Es una filosofía que echo muchísimo de menos. Antes los RPG tácticos querían que aprendieras sus reglas. Ahora demasiados intentan que nunca tengas que aprender nada. Y no, hacer un juego más sencillo no siempre significa hacerlo más divertido.
El acceso anticipado de Prelude Dark Pain tiene un reto muy complicado

Hay algo que me genera más dudas que cualquier mecánica del propio juego. El acceso anticipado.
Me encanta que un estudio escuche a la comunidad. De hecho, creo que muchas de las mejores ideas nacen precisamente de ese intercambio entre desarrolladores y jugadores. El problema aparece cuando escuchar se convierte en intentar contentar a absolutamente todo el mundo.
Porque Internet nunca tiene una única opinión. Uno pedirá más dificultad. Otro menos. Uno querrá más exploración. Otro solo quiere combatir. Siempre habrá alguien proponiendo que el juego añada una mecánica completamente fuera de lugar porque, total, «ya que estamos…».
La personalidad de un juego también consiste en saber decir que no. Y espero que Prelude Dark Pain no la pierda por intentar satisfacer todas las peticiones que inevitablemente llegarán durante este proceso.
Mi opinión sobre Prelude Dark Pain después de jugarlo

Lo que más valoro no es que todo funcione a la perfección. Hay margen de mejora y sería absurdo negarlo. Lo importante es que he terminado de jugar con ganas de volver, no con la sensación de haber visto todo lo que podía ofrecerme.
Eso, para mí, siempre ha sido la mejor señal posible. Un juego puede pulir sistemas, añadir contenido o mejorar su interfaz con el tiempo. Lo que resulta mucho más difícil es construir una base sólida y una identidad propia. Y esa sensación sí la he encontrado aquí.
Ahora quiero saber si soy el único que piensa así. ¿Crees que hoy hacen falta más RPG tácticos que desafíen al jugador o prefieres que el género siga apostando por experiencias cada vez más accesibles?
Hemos jugado a Prelude Dark Pain gracias a una clave proporcionada por ICO.